
No se oyó nada, pero deponto estaba ahí. Retiró el edredon de un tirón para poderme ver. Se tendió a mi lado y extendió la mano para acariciarme el pelo desde la mejilla.
-Si no te importa, preferiria que no ocultaras la cara debajo de las mantas. He vivido sin ella tanto como podía soportar, y ahora, dime una cosa.
-¿Que?- pregunte poco dispuesta a colborar.
- Si te concedieran Un deseo, lo que mas quisieras en este mundo, cualquier cosa, ¿que pedirías?
- A ti- respondí
Sacudió la cabeza con mucha impasiencia.
-Algo que no tengas ya- respondió.


