
hold me tight in your cold arms.
forget about BREATH and just hold me.
Entonces, ¿Ese era el límite? Yo había disfrutado de una felicidad mucho mayor que la de alguna gente. ¿Acaso había alguna ley natural que exigiera cantidades iguales de felicidad y desesperación en el mundo? ¿Es que mi alegría había desequilibrado la balanza?