
Nobody
said
it
was
easy
Entonces, ¿Ese era el límite? Yo había disfrutado de una felicidad mucho mayor que la de alguna gente. ¿Acaso había alguna ley natural que exigiera cantidades iguales de felicidad y desesperación en el mundo? ¿Es que mi alegría había desequilibrado la balanza?
No hay comentarios:
Publicar un comentario