Betsabé: Nunca olvides las cosas
que te hacen
F E L I Z
Entonces, ¿Ese era el límite? Yo había disfrutado de una felicidad mucho mayor que la de alguna gente. ¿Acaso había alguna ley natural que exigiera cantidades iguales de felicidad y desesperación en el mundo? ¿Es que mi alegría había desequilibrado la balanza?
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